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¿Qué masaje elegir? indicaciones y contraindicaciones explicadas
Un masaje puede ser una herramienta muy útil para aliviar molestias, favorecer la relajación o ayudar durante la recuperación física. Sin embargo, no todos los masajes persiguen el mismo objetivo ni son adecuados para cualquier persona o situación.
Conocer las diferentes tipologías, sus indicaciones y también sus contraindicaciones permite elegir la técnica más adecuada en cada caso y aprovechar sus beneficios con mayor seguridad. A continuación, se repasan los tipos de masaje más habituales y cuándo conviene recurrir a ellos.
¿Qué tipos de masajes existen y para qué sirve cada uno?
Aunque existen decenas de técnicas diferentes, la mayoría pueden agruparse según la finalidad que persiguen. Algunos están orientados al bienestar general, mientras que otros buscan tratar molestias musculares concretas.
Cada uno emplea diferentes maniobras, intensidades y ritmos. No existe un masaje universal que sirva para todos los problemas.
Masaje relajante: cuando el cuerpo necesita desconectar
El masaje relajante es probablemente uno de los más conocidos. Se caracteriza por movimientos suaves, lentos y continuos que ayudan a disminuir la tensión acumulada.
Sus principales beneficios incluyen:
- Favorecer la sensación de calma.
- Disminuir la tensión muscular leve.
- Mejorar la calidad del descanso.
- Contribuir al bienestar general.
- Reducir la sensación de fatiga.
Muchas personas recurren a este tipo de masaje tras semanas de trabajo intenso o en épocas con un elevado nivel de estrés.
Masaje descontracturante: más allá de la relajación
Cuando existe una contractura o una sobrecarga muscular, el masaje relajante puede quedarse corto. El masaje descontracturante utiliza maniobras más profundas para actuar sobre zonas específicas donde el músculo presenta una tensión excesiva.
Suele recomendarse cuando aparecen molestias como:
- Dolor cervical.
- Rigidez en la espalda.
- Sobrecarga lumbar.
- Tensión en hombros.
- Contracturas derivadas de malas posturas.
Durante la sesión es normal notar cierta sensibilidad, especialmente cuando la musculatura lleva tiempo muy cargada.
El masaje deportivo: antes y después del ejercicio
Cada vez son más las personas que practican deporte de forma habitual, y el masaje deportivo se ha convertido en un gran aliado para cuidar la musculatura.
Dependiendo del momento, puede tener funciones distintas.
Antes del ejercicio
- Preparar los músculos.
- Favorecer la movilidad.
- Activar la circulación.
Después del entrenamiento
- Disminuir la sobrecarga.
- Favorecer la recuperación.
- Reducir la sensación de fatiga muscular.
No está reservado únicamente para deportistas de alto rendimiento. También puede resultar útil para quienes entrenan varias veces por semana.
Drenaje linfático y masaje circulatorio: ¿son lo mismo?
Es una duda bastante frecuente.
Aunque ambos trabajan sobre la circulación, sus objetivos son diferentes.
El drenaje linfático requiere una técnica muy específica y no debe confundirse con un masaje convencional.
¿Cuándo puede ser recomendable recibir un masaje?
No siempre se acude a un masaje porque exista dolor. También puede formar parte de una rutina de autocuidado o utilizarse como complemento dentro de determinados tratamientos.
Entre las situaciones más habituales se encuentran:
- Estrés mantenido.
- Sobrecarga muscular.
- Recuperación tras actividad física.
- Rigidez articular leve.
- Sensación de piernas cansadas.
- Retención de líquidos, cuando esté indicado.
- Tensiones derivadas del teletrabajo o de largas jornadas sentado.
La valoración individual siempre ayuda a escoger la técnica más adecuada.
¿Cuándo conviene evitar un masaje?
Aunque muchas personas consideran que un masaje siempre resulta beneficioso, existen situaciones en las que no está recomendado o debe posponerse.
Estas son algunas de las principales contraindicaciones.
Contraindicaciones absolutas
En estos casos, el masaje suele evitarse:
- Fiebre.
- Procesos infecciosos activos.
- Trombosis venosa.
- Hemorragias.
- Fracturas recientes.
- Quemaduras importantes.
- Heridas abiertas.
- Determinadas enfermedades de la piel.
Contraindicaciones relativas
En otras circunstancias será necesario consultar previamente con un profesional sanitario.
Por ejemplo:
- Embarazo.
- Hipertensión no controlada.
- Enfermedades cardiovasculares.
- Osteoporosis avanzada.
- Procesos inflamatorios agudos.
- Algunos tratamientos oncológicos.
La intensidad y la técnica pueden modificarse o incluso desaconsejarse según cada situación.
Preguntas que muchas personas se hacen
¿Un masaje puede doler?
Depende del tipo de masaje.
Los tratamientos descontracturantes o deportivos pueden producir molestias puntuales, especialmente cuando existe mucha tensión muscular. En cambio, un masaje relajante suele resultar agradable durante toda la sesión.
¿Cuánto dura una sesión?
Lo más habitual es encontrar sesiones de entre 30 y 90 minutos.
La duración dependerá de la zona a tratar y del objetivo del masaje.
¿Cada cuánto tiempo conviene recibir un masaje?
No existe una frecuencia universal.
Algunas personas recurren a un masaje de forma ocasional para aliviar una sobrecarga, mientras que otras lo incorporan periódicamente dentro de sus hábitos de bienestar.
Consejos para aprovechar mejor una sesión
Pequeños detalles pueden marcar la diferencia antes y después del tratamiento.
- Llegar sin prisas.
- Comunicar cualquier lesión o enfermedad.
- Informar sobre medicamentos que puedan influir.
- Mantener una buena hidratación tras la sesión.
- Evitar esfuerzos intensos inmediatamente después cuando el masaje haya sido profundo.
También es recomendable comentar cualquier molestia durante la sesión para adaptar la intensidad de las maniobras.
Elegir el masaje adecuado marca la diferencia
No todos los masajes responden a las mismas necesidades. Mientras unos buscan favorecer la relajación, otros se orientan a mejorar la función muscular, facilitar la recuperación deportiva o estimular determinados sistemas del organismo.
Conocer las distintas tipologías, saber cuándo están indicadas y tener presentes sus posibles contraindicaciones ayuda a tomar decisiones más acertadas. Cuando existen dudas, lesiones previas o enfermedades, siempre resulta aconsejable consultar con un especialista antes de iniciar cualquier tratamiento manual.










